El etanol de caña y maíz se mezcla con la nafta por ley: esa proporción es el corte, que el MIC fija y Petropar produce y comercializa. El corte mínimo vigente es 30% de etanol (MIC, Decreto 3.241, 2025). Desde 2026 el biodiésel ya no corre atrás: la Ley 7.635 (2026) rige con un rango que el MIC ajusta por resolución, ya sin el techo viejo.
La suba por ley: la demanda que escribe una norma
Con la ley nueva el corte de biodiésel corre más arriba: rige en 7% hasta fin de año, con el ajuste pedido por el transporte, y sube a 8% desde enero de 2027 (MIC, Resolución 565, 2026). El ministerio da por irreversible la suba y el gremio sostiene que la industria instalada puede abastecer cortes mayores (ABC, 2026). La cifra del mes importa menos que el mecanismo: la demanda de etanol y la de biodiésel ya están atadas a reglas públicas, y lo que escribe una norma se puede pronosticar. Lo que queda por resolver es el ritmo: cuánto mercado abre la norma y quién llega con litros para abastecerlo.
La importación empieza a ceder terreno
El tanque en disputa no es chico: la importación de gasoil de enero a abril de 2026 suma 701,9 millones de litros (Observatorio del MIC, 2026). Cada punto de corte que sube es demanda nueva para el bio local, y cada litro sustituido es divisa que deja de salir del país. Las franjas del gráfico de arriba muestran ese reparto, con el diésel pesado y la maquinaria agrícola como lo más difícil de sustituir.
El espejo regional ayuda a leer el ritmo. En Brasil el etanol es política de Estado: E30 en la nafta y B15 en el gasoil rigen sobre una flota flex masiva (CNPE, 2025; Lei 14.993, 2024), la misma palanca que el gráfico de arriba toma como escenario (c). Argentina opera con un corte base de E12 y B7,5 que la Ley 27.640 (2021) mantiene vigente, con molienda instalada que además exporta biodiésel. Colombia mezcla E10 con caña y B10 con palma (Leyes 693, 2001 y 939, 2004). En lo económico manda la paridad de importación: el litro local compite contra el precio del litro que llega de afuera. A medida que esa transición avanza, la región va a demandar más biocombustible, y ese mercado vecino es espacio de crecimiento para el litro paraguayo.
Lo que el estudio está diseñado para responder
Tres salidas, encadenadas:
- La demanda de biocombustibles por año: los litros que exige cada escenario de la suba, más el crecimiento del parque vehicular.
- La importación sustituida y la remanente: qué parte de la factura de gasoil y naftas cede y cuál queda, año por año.
- La materia prima y la industria que la suba exige: hectáreas de caña, maíz y oleaginosas, y la escala de plantas para no terminar importando el propio bio.
Hay una capa más, teórica por ahora, que le sumaría lectura de mercado al pronóstico: las opciones sobre futuros listados en NYMEX y CME (el gasoil vía heating oil, la nafta, el maíz, el aceite de soja y el etanol donde hay mercado listado) cotizan a muchos strikes, y de esa curva se extrae, con el método de Breeden y Litzenberger (1978), la densidad neutral al riesgo: la probabilidad que el mercado le asigna hoy a cada precio futuro, con su carga hacia la suba o la baja y su incertidumbre.
Los datos: series mensuales de consumo e importación de gasoil y naftas, el calendario del corte, rendimientos agrícolas por zona y costos industriales por escala.
La técnica: pronóstico de series de tiempo para la demanda de combustibles, escenarios de la suba normativa (el corte más rápido, más lento o frenado), la densidad neutral al riesgo extraída de opciones listadas para leer el precio esperado del litro importado, y encima el MILP del ajuste: dado cada corte, cuántas hectáreas y qué planta cierran el sistema al menor costo por litro.
La decisión: cuándo conviene entrar. La planta que se decide hoy tarda años: el pronóstico te diría si llega justo cuando el corte sube o cuando la oferta ya se adelantó.
Para quién: el inversor que busca el momento de la planta, el agroindustrial que evalúa integrarse al litro terminado, la flota que presupuesta su costo por kilómetro, y la política que necesita saber a qué ritmo responde la producción.
Cómo medirlo: el tablero de la suba: corte vigente, demanda de etanol y biodiésel, e importación de gasoil y naftas, mes a mes contra el pronóstico, con la densidad de opciones recalculada a cada vencimiento para ver si el mercado mueve su apuesta.
Este análisis está hecho para discutirse: si esperás que el corte suba más rápido o más lento, tenés caña, una planta o una flota que ya juega en este mercado, o estás evaluando el momento de entrar, escribinos y contrastamos escenarios con tus números.